El cuarto arcano 2- El puerto de las tormentas



Como si Roger y Melody no tuvieran sus propios problemas domésticos, una figura del pasado hace su majestuosa aparición quebrantando estructuralmente su matrimonio.

El sufrimiento de Melody y la ira de Roger ante la fragilidad de su unión impregnan cada página de un furor de emociones: rabia e impotencia, celos e inseguridad, tristeza y siempre pasión, pasión y pasión cumpliéndose la predicción de Madame Odile acerca del ardor inherente a los hijos de marte.

Finalmente, por obra y gracia de la autoridad del emperador, que hace gala de borrascoso carácter, Roger establece un estrepitoso e inapelable dictamen y ambos se asientan nuevamente en el retiro y ¡¡al mismísimo demonio toda formalidad, moralidad, buenas costumbres y el mundo entero !!.




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